“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Ieoshua le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”. Mateo 4, 8-11.
La tierra se encuentra de parto, está alumbrando un mundo nuevo, porque el anterior que teníamos, ya no existirá más. Es por ello que vemos tantos eventos extraños sucediendo simultáneamente a la vista de todos, las nuevas generaciones bien lo asimilan, sin embargo, las que se formaron en ese modelo rupestre del averno, por supuesto, lo que sus ojos ven les resulta escandaloso. Mas sin embargo, lo realmente vergonzoso, ha sido ese sistema carcelario que había sometido a los pueblos a inescrupulosa servidumbre.
Nos llenaron de mentiras durante cientos de años, el engaño resulto ser su manera de conducirnos, jugaron a ser nuestros bienhechores y protectores, cuando en verdad eran lobos pastoreando un rebaño de mansas e inocentes ovejitas dirigiéndolas al matadero. Atentaron con la voluntad del Altísimo Dios, que siempre será un misterio santo, cuyo entendimiento esta reservado para los de corazón puro y almas limpias de maledicencias. “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Juan 10, 28.
Encasillaron el potencial infinito de los hijos del Dios Altísimo, en religiones, ideologías, falsa ciencia y cultura diabólica, condenándolos a tomar caminos de perdición, ahogados en los pecados pestilentes de maldades sin límites, hasta cubrir los cielos de nubarrones ennegrecidos, tapando la refulgente luz irradiando desde el Sol de Justicia, por medio al misterio del sacrificio del cordero pascual que nos limpió del mal de la mentira para la eternidad. Restaurándonos en nuestras vestiduras originales, para merecer las bondades del Padre Celestial, que nos alcanzaron gracias al Espíritu de la Verdad (Juan 16, 13).
La Unión de República Soviética Socialistas, por sus siglas URSS, no existe, Dios tomó el lugar de mando en la Europa del este, y entronizó al Zar de Rusia, Vladimir Putin, como jefe gobernante del rayo que salió de oriente rumbo a occidente: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”. Mateo 24, 27.
La utopía propuesta por la antigua URSS la venció el vacío existencial, ahora los alumbra un logo viviente y eternizado en el testimonio de purificación (perfeccionamiento) que lego a la posteridad, León Tolstoi, llevando a su pueblo al pecho henchido de leche pura del Eterno e Infinito Dios Altísimo, con la corona de la solidaridad con los pueblos hermanos. El carácter fuerte y bien formado de los rusos, los hizo idóneos para la consumación del plan divino en la tierra.
Igual sucedió con la empresa satánica privada que se apropio de los Estados Unidos de Norteamérica (tampoco existe ya), sometió a la esclavitud a esa gran nación del norte, y a partir del primer mandato del Presidente Donald Trump se comenzó la reestructuración del sistema norteamericano; en los Estados Unidos de Norteamérica el pueblo no mandaba, no existía la democracia, lo que si mandó en la época anterior a Donald Trump fueron las corporaciones, una junta directiva con una matrícula menor a la sumatoria de los dedos de las manos y los pies, era la que tomaba las decisiones por los 348 millones de ciudadanos norteamericanos aproximadamente, y lo peor, eran extraños. Donald Trump desmonta la falsa democracia, expandida por el hemisferio occidental.
El dragón chino, que consumía con el fuego de su aliento a los pobladores de la tierra, del mismo modo ha desaparecido, aunque conserva su apariencia devoradora, sus fauces ya no exhala fuego consumidor de almas; se avanza rumbo a un comercio humano, donde lo esencial no es ganar, sino suplir necesidades que le brinden sostenimiento a las almas en sus misiones de trascender hacia un estadio superior cada vez mas sublime y esencial. El Presidente Xi Jinping, alumbra el horizonte de su pueblo con un marcado significado espiritual hacia lo trascendente, del que esta adornada su personalidad mística.
Aguarden, ¿y qué de un pueblo usurpador y maléfico, que se hizo pasar por escogido del linaje divino de nuestro Padre Creador? Esos son los obreros malvados, los que diseñaron la trampa del mundo, los que construyeron cárceles diminutas en las sienes, y cerrojos de bronce tintados de progreso engañoso, los jonases, la cabeza de la serpiente antigua, los diseñadores del sistema financiero y monetario mundial, que aún se mantiene vivo, aunque debilitado, un rival invencible en el Eterno solo espera el segundo justo del reloj divino, para desaparecerlos con su Epifanía. A estos les digo: “Mas el Espíritu de YHVH levantará bandera contra él”, Isaías 59, 19. ¡Dominicana es! “El que tiene oídos para oír, oiga”, Mateo 13, 9.
jpm-am
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