Si eres de las personas que se ponen nerviosas o aprensivas en la consulta del médico, quizá descubras que recoger tus propias muestras no te asusta tanto. Dependiendo de dónde vivas y de tu situación en cuanto al transporte, las pruebas de ETS en casa pueden ser más accesibles que visitar una clínica o concertar una cita con el médico. Y puedes pagarlas de tu bolsillo, lo que puede ser una mejor opción según tu seguro médico.
Por último, y por desgracia, las infecciones de transmisión sexual están estigmatizadas. No deberías avergonzarte de comprobar tu salud sexual, pero las pruebas caseras pueden ser una mejor opción si te preocupa lo que piensen los demás.
¿Qué es lo malo de las pruebas a domicilio?
El primer contra es que son caras. Dependiendo de tu situación sanitaria específica, podrían ser más asequibles, y muchas de ellas pueden estar cubiertas por el seguro. Pero si vives en una zona donde hay pruebas gratuitas a través de los departamentos de salud de tu ciudad o estado, o una clínica de terceros como Planned Parenthood, es probable que esas opciones sean mucho más baratas que las pruebas en casa.
También existe el riesgo de que recojas las muestras de forma incorrecta, lo que puede dar lugar a falsos negativos. Dependiendo de la prueba que elijas, si obtienes resultados positivos para una infección de transmisión sexual, es posible que tengas que visitar a un médico en persona para que te la trate. Aunque muchas pruebas gozan de buena reputación, es importante asegurarse de que el laboratorio que analiza los resultados está bien regulado. «Es importante seguir al pie de la letra las instrucciones del kit y recoger la muestra correctamente evitando contaminarla. También hay que seguir las advertencias y evitar los factores que pueden interferir en los resultados, como el almacenamiento incorrecto del kit o el uso de determinados productos en las últimas 48 horas», afirma Gary Schoolnik, director médico de Visby Medical.
La salud de cada persona y el momento en que se realiza también pueden influir en la precisión de las pruebas caseras. Por ejemplo, si estás con la regla o has tomado antibióticos recientemente, estas variables pueden afectar a la calidad de las muestras que puedes recoger. El médico puede tener en cuenta estos factores y ajustar el protocolo de análisis en consecuencia.
Si la situación es urgente, por ejemplo, si experimentas síntomas físicos que despiertan preocupación, o estás inmunodeprimida, o embarazada, o sabes que has estado expuesta a una ETS, es importante que visites a un profesional sanitario en lugar de intentar tratar tu afección en casa. «Sigo recomendando a las personas que tienen síntomas o que saben que han estado con alguien que tiene una ETS que acudan a un profesional de la salud sexual para estar completamente seguros, ya que un resultado falso de un kit casero puede hacerte pensar que estás bien y, por tanto, descartar o pasar por alto los síntomas», afirma Roos.
Si te preocupa la privacidad, en realidad podría ser más beneficioso para ti acudir a una cita médica rutinaria que tener el envoltorio de una prueba de ETS en la basura. Y si crees que podrías dar positivo en alguna prueba, podría ser beneficioso que te lo dijera un profesional sanitario en lugar de enterarte mientras abres el correo en tu cocina. Es algo que debes pensar antes de decidirte a hacer la prueba en casa.
