Venezuela ejerce soberanía pese al secuestro e invasión de EE.UU.

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EL AUTOR es polìtico de izquierda. Reside en Santo Domingo,

La guerra global infinita decretada por EEUU al inicio del siglo XXI, sus diferentes y crueles capítulos, algunos de ellos activos, otros muy recientes, y otros en fase de graves amenazas, tienen su raíz en la decadencia del sistema imperialista mundial bajo su mando y lejos de contenerla la agravan y la aceleran.

Las guerras imperialistas y las diversas modalidades de guerras hibridas y terrorismo económico, psicológico, mediático y militar -lejos de imponer subordinaciones y procesos de recolonización- ha reforzado, en un mundo cada vez multipolar, vías alternativas en gran parte del país que han optado por la autodeterminación con el respaldo de grandes y medianas potencias emergentes plenamente soberanas

Es el caso de Venezuela, incluso inmediatamente de la invasión genocida y del secuestro de su presidente el pasado 3 de enero.

No hay rendición, aunque la gran mediática estadounidense se empeñe en construir una imagen diferente, en tanto la realidad es que la Venezuela actual no es gobernable ni directamente por EEUU ni a través de las derechas venezolanas; ni puede ser impedida de ejercer soberanía sobre su petróleo, gas, oro, tierras raras, agua y biodiversidad

Delcy Rodríguez

Menos aún, el debilitado Coloso del Norte, está en condiciones de impedir sus cuantiosos vínculos de cooperación con China, Federación Rusa, India, Irán y Brasil, entre otras naciones, en materia petrolera, minera, tecnológica, científica, militar, comercial y financiera.

El mundo actual es otro. La unipolaridad en favor de EEUU llegó a su fin, el privilegiado sistema financiero basado en la absoluta hegemonía del dólar padece una erosión persistente, y el reinado de los “petrodólares” está en franco declive.

Tienen lugar nuevos intercambios bilaterales y multilaterales en yen, rublos, rupia; nuevas cadenas de distribución y nuevas rutas comerciales, que permiten revertir bloqueos, sanciones, embargos y abrir vías alternativas de desarrollo.

Los BRICS y el Sur global han dicho basta al dominio occidental, a la dictadura del Norte Global.

Venezuela hace tiempo que entró y está cultivando esos espacios y esas relaciones alternativas.

Algunos hechos recientes permiten mostrar la impotencia de EEUU, pese a su poderío militar y sus prácticas asesinas, para dictar e imponer más allá de su poder destructivo, el modelo y el tipo de inserción de Venezuela en el mundo,

Inmediatamente después de la agresión militar y del secuestro de Maduro y su esposa, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha exigido a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, «acceso total» al país en términos de recursos naturales y de otra índole, con las siguientes palabras:

«Lo que necesitamos (de Delcy Rodríguez) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país, que nos permitan reconstruirlo» y agregó: “si no se comportan, daremos un segundo golpe», en descarada referencia al ataque militar ya perpetrado.

Trump, además, con su clásica prepotencia, les dijo a los periodistas:

«No me pregunten sobre quién manda, porque les daré una respuesta y será muy controvertida», y la resumió en estos términos tajantes: «… nosotros estamos. a cargo».

Pero eso no es una realidad, sino una pretensión imposible de lograr en las presentes condiciones venezolanas y mundiales.

El gobierno de Delcy Rodríguez no es un gobierno títere ni ha claudicado en sus principios.

La presidenta interina ha exigido a EE.UU. la «inmediata liberación» del mandatario, a quien defendió como el «único presidente de Venezuela”.

La nueva mandataria de Venezuela le dijo claramente a Mr. Trump: “nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido el predicamento del presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento”.

También manifestó la disposición de Caracas a mantener «relaciones de respeto» e invitó a la Administración Trump a trabajar conjuntamente en una «agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional, y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera”,

Trump y Marcos Rubio han manipulado esa actitud, que siempre ha sustentado Venezuela desde los gobiernos de Chávez, tratando de sembrar desconfianza, dividir y mellar solidaridad internacional.

Con esos fines han declarado que Delcy Rodríguez “está esencialmente dispuesta a hacer lo que ellos consideren necesario para hacer Venezuela grande de nuevo», porque supuestamente “no tiene más opción». Entre otras exigencias pretendía dominar la política petrolera de Venezuela y excluir totalmente a Rusia, China y otros países

Incluso Trump ha dicho que si la presidenta encargada hace lo contrario “le irá peor que a Maduro”.

La realidad es que Delcy Rodríguez preside un gobierno con soberanía sobre el petróleo y sus recursos naturales.

China es, y sigue siendo, el principal comprador del petróleo.

Putin ha firmado un contrato multimillonario por 30 años que convierte a la Federación Rusa en socia de la extracción y refinamiento de la mayor parte de las reservas venezolana, mientras las petroleras yanquis han quedado relegadas a contratos menores luego de obligar a Trump a desistir del embargo.

 Alerta

El estado y el gobierno de Venezuela ejercen el poder nacional desde una fuerte unidad cívico-militar, pese a la amenaza de nuevas agresiones militares estadounidense contra su gobierno, que apuntan también contra Cuba, México, Nicaragua, Colombia y toda Nuestra América.

Todas las bases de la plataforma caribeña del plan invasor estadounidense, en particular la de nuestro país, siguen activas.

La verdad solo puede ser detectada despejando la selva de mentiras mediáticas de factura estadounidense y occidental, y desentrañando los tira y afloja, poder duro y poder blando de Trump, dentro de la nueva estrategia de seguridad nacional que procura la misión imposible de recolonizar Nuestra América; que, pese a lo imposible, podría incluir nuevos zarpazos genocidas de un imperialismo desesperado y alocado, en el contexto de su progresiva decadencia.

jpm-am

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