Escuchar artículo
La historia dominicana está llena de singularidades que llaman la atención por su infrecuencia en otros lugares de la tierra. Fue el caso en La Vega de las tres hermanas Villa del Orbe, quienes pusieron sus vidas al servicio de la patria dentro de su casa, antes y después de la proclamación de la Independencia Nacional, tal y como revelan sus hechos.
María del Carmen, María Francisca y Manuela Estefanía Villa del Orbe confeccionaron la primera bandera dominicana que flotó airosa en la zona del Cibao. No hubo diferencia con la que se enarboló en la Puerta del Conde la medianoche del 27 de febrero de 1844: ni en sus colores ni en sus cuatro rectángulos ni en la cruz blanca que la hace más resplandecer desde su centro.
Meses antes de la proclamación de la Independencia Nacional las hermanas Villa del Orbe protegieron en su casa al patriota Juan Evangelista Jiménez, quien divulgó en La Vega y otros pueblos cibaeños una de las cuatro copias que se hicieron del Manifiesto de septiembre de 1843. Era perseguido por el general haitiano Pierre Chardavoine Morisset, jefe militar de ocupación en Santiago.
Ese histórico escrito (que estuvo en el hogar de las hermanas Villa del Orbe) fue confeccionado por el patricio Francisco del Rosario Sánchez, mientras estaba escondido en la vivienda de la familia Concha, en la ciudad de Santo Domingo. Contenía una relación de muchos de los actos de agravios que durante más de dos décadas cometieron los invasores haitianos contra el pueblo dominicano.
“…Juan Evangelista Jiménez, que desafiando el furor de los gobernantes andaba por casi todos los pueblos del Cibao con el documento incendiario en la mano, se vio tan perseguido por el general Morisset, que tuvo que esconderse en La Vega, en casa de la familia Villa, la cual se distinguió siempre por su acendrado patriotismo”. (Ensayos sobre el 27 de febrero de 1844. Editora Búho, 2006.P63.Vetilio Alfau Durán).
Fue el 4-3-1844 que se supo en La Vega del trabucazo de Mella. Un ciudadano de allí se hace eco de útiles notas conocidas: “Aquí estaba todo preparado para ese momento. Las hermanas Villa habían bordado una bandera siguiendo las instrucciones de los trinitarios, sobre el diseño ideado por Duarte”. (La Vega en la historia dominicana. Tomo I.P165. AGN. Noviembre 2016. Alfredo Rafael Hernández Figueroa).
La historia registra que cuando el independentista Pedro Ramón de Mena llegó a la ciudad de La Vega, comenzando marzo de 1844, enviado al Cibao por el recentino gobierno dominicano (Junta Central Gubernativa), quedó gratamente sorprendido de que ya las señoritas Villa del Orbe tenían preparada y lista para ser izada la bandera nacional.
Está documentado que cuando Juan Pablo Duarte llegó a La Vega, a finales de junio de 1844, se alojó por varios días en la casa de las hermanas Villa del Orbe. Más que un simple pálpito se tiene la certidumbre de que le brindaron las atenciones merecidas por el padre de la patria. En realidad, por su propia parábola vital, ellas eran duartianas de mente y corazón.
En la novela histórica titulada Rufinito (publicada por primera vez en 1908) su autor, Federico García Godoy, hace mención elogiosa de las hermanas Villa del Orbe, sin hacer añadiduras imaginarias sobre su lugar de honor en la causa de la soberanía nacional.
El periodista, médico, escritor e historiador vegano Guido Despradel Batista recogió en sus notas sobre temas relevantes del pasado de su ciudad natal que de los fallecimientos de los hermanos Villa del Orbe sólo pudo obtener (en el 1935) el acta de defunción de María Francisca, quien expiró en el año 1898. (Historia de la Concepción de La Vega. GDB).
Así de escasa es la documentación sobre la vida de esas damas excepcionales, quienes rindieron sus servicios en favor de la patria esencialmente desde su hogar. Dicho eso al margen de que su padre fue en La Vega, en los primeros lustros del siglo XIX y posteriormente, regidor, alcalde mayor, capitán de milicias y oficial del estado civil, entre otras funciones relevantes.
El recuerdo de esas hermanas ha sido cuasi preterido en las añejas páginas que recogen las incidencias de nuestro pasado. Es una mezquindad que no resiste el cerco de la lógica de los hechos. Es tiempo de visibilizarlas para que las presentes y futuras generaciones de dominicanos les rindan el homenaje que merecen.
JPM
Compártelo en tus redes:
ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.
