El equilibrio fundamental: Políticos y técnicos en la gestión pública



Por *Alfredo García*

Entiendo que las funciones públicas deben ser ocupadas por personas capacitadas con vocación de servicio para gestionar asertivamente desde lo técnico la posición que le toque gerencial.

En ese sentido, es bueno tener siempre a los técnicos y académicos dentro de los espacios de poder donde se toman las decisiones fundamentales para el desarrollo del país, para abordar con una mirada científica los desafíos venideros.

Sin embargo, en modo alguno podemos sustraer de la ecuación la visión e interpretación sociológica y estratégica de los políticos, porque al final ellos son los que siguen trabajando con la gente.

Por ejemplo, nuestro país tiene 60 años creciendo y demostrando una versatilidad milagrosa para gestionar, administrar y resolver todas las crisis que nos han sobrevenido a lo largo del tiempo.

En todo ese camino quienes han tenido la responsabilidad de sacarnos de las crisis y hacer crecer a la República Dominicana son los políticos, que si bien es cierto han tenido muchos entuertos, en modo alguno dichos tropiezos han sido impedimento para el crecimiento sostenido de la nación.

Esos políticos que criticamos y que decimos que hablan bonito para engatusar y salirse con la suya, a la luz de los resultados hay que convenir que han hecho un esfuerzo continuo para posicionar a nuestro país como la séptima economía de América Latina, este dato último según Financial Times.

Si bien es cierto que el empresariado es un motor fundamental para el crecimiento del país, dicho empresariado ha sido un aliado del sector político porque sabiamente entendió que debían trabajar de la mano para avanzar con la nación.

Todo ello se da porque precisamente los políticos ya sean estudiados o no, a lo largo de los años y por su experiencia trabajando y coordinando a la gente, saben cómo piensa la sociedad, entienden sus necesidades y se vinculan con la cultura de quienes representan.

Los políticos en gran medida son la conexión social entre el poder y el pueblo, y como si fuera poco también son quienes hacen la carpintería para que un partido llegue al poder.

Cuando un Estado como el nuestro limita el rol de los políticos en sus funciones crea con ello brechas que desconectan al Gobierno del pueblo.

En tal virtud, la conexión social con las necesidades de las gentes es tan importante como el conocimiento técnico y más aún, cuando se debe tener al pueblo como el centro de toda política pública.

Finalmente, reflexiono diciendo que lo ideal es hacer un híbrido entre lo político y el técnico en la gestión pública, teniendo como hilo conductor la sociología del político que por su condición sabe interpretar y entender a grosso modo lo que es mejor de acuerdo a cada coyuntura social y política que se esté viviendo en la sociedad.

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