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La frase “buscando pleito” (o “buscapleitos”) proviene del uso coloquial del término “pleito”, que a su vez tiene origen jurídico y latino. Se refiere a la acción de una persona que provoca, incita o busca activamente una disputa, conflicto o pelea. El término deriva del latín placitum, que originalmente significaba parecer, decisión o sentencia. La persona que realiza esta acción es comúnmente llamada “buscapleitos”.
Según los registros históricos, aparte de la invasión de tropas británicas a Washington D. C., en 1814, durante la Guerra de 1812, y del ataque del Imperio japonés a Pearl Harbor, Hawái, en 1941, Estados Unidos nunca ha sufrido una guerra moderna prolongada dentro de su territorio continental. Después de la Segunda Guerra Mundial, literalmente, no ha experimentado en su patio la devastación que han padecido otras naciones. La mayor parte de sus guerras han sido libradas en territorio extranjero.
Una guerra en tu territorio, significa ciudades bombardeadas y asaltadas por un ejército extranjero; significa una población civil atrapada dentro de la zona de peligro. La sociedad y los sistemas que sostienen la vida cotidiana colapsan o quedan gravemente comprometidos. Cada día se vive con miedo y ansiedad. Eso es una guerra de verdad. La sociedad norteamericana, en términos generales, nunca ha sufrido de manera directa, el nivel de destrucción moderna, porque las guerras contemporáneas no se desarrollan en su patio.
Desde el fin de la Guerra de Vietnam, en 1975, hasta mayo de 2026, Estados Unidos ha participado en numerosos conflictos armados, intervenciones militares e invasiones en patios ajenos. Veamos: Granada (1983); Libia (1986); Panamá (1989-1990); Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), mediante la Operación Tormenta del Desierto para liberar Kuwait; Somalia (1992-1993); Bosnia y Kosovo (1994-1999); Afganistán (2001-2021); Libia (2011), entre otras operaciones militares. Diversos informes indican que una gran parte de las intervenciones militares estadounidenses se han producido después de 1989.
Washington, ha invocado distintas justificaciones para sus intervenciones militares a lo largo de su historia, variando según el contexto geopolítico de cada época. Las principales razones esgrimidas suelen agruparse en la defensa de la seguridad nacional, la promoción de la democracia, la protección de intereses económicos y la estabilidad regional.
Hoy, Washington traslada nuevamente sus tensiones al patio del Medio Oriente, junto a Israel, bajo el argumento de la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo, alegando preocupación por el enriquecimiento de uranio de Irán y el posible desarrollo de armamento nuclear. Ese argumento recuerda el utilizado para la invasión de Irak en 2003, cuando Washington aseguró que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, afirmación que posteriormente resultó falsa.
Estados Unidos también ha realizado operaciones militares contra intereses iraníes en distintos momentos, justificándose como acciones de autodefensa o protección del tráfico marítimo en la región. Irán, por su parte, mantiene una postura desafiante y responde con amenazas y acciones indirectas a través de aliados regionales. La situación entre Washington y Teherán sigue siendo peligrosa debido a negociaciones inestables, incidentes militares y el riesgo permanente de una escalada regional. El orgullo político y estratégico de ambas partes mantiene estancados muchos intentos de entendimiento.
Mientras tanto, el mundo continúa atrapado en una crisis económica marcada por la incertidumbre geopolítica. Las tensiones en Medio Oriente generan volatilidad en los precios del petróleo y afectan los mercados internacionales. Aumentan los combustibles y los productos básicos de primera necesidad, mientras muchas monedas pierden valor frente a la inflación global. Al tenor de los acontecimientos, esta crisis parece no tener fecha de caducidad.
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