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La diáspora dominicana no manda postales. Manda vida. US$10,157 millones en remesas en 2023. US$10,756 millones en 2024. En 2025 el ritmo sigue subiendo. Ese es el verdadero Presupuesto Nacional Complementario. Sin debates en el Congreso, sin préstamos del FMI, sin impuestos nuevos.
Cada envío paga la insulina del padre, la universidad de la hija, el zinc del techo y la comida del colmado. El Banco Central lo maquilla como “transferencias corrientes”, pero en el barrio se llama sobrevivir. Sin esas remesas, la pobreza monetaria en República Dominicana subiría 7 puntos de un día para otro. El país que conocemos colapsa sin Western Union.
RESUELVE PORQUE INVIERTE

Ya no es solo para el consumo. El dominicano de Nueva York, Madrid, Boston y Lawrence está comprando solares, levantando apartamentos, montando salones, bancas y colmados. Es capital que no pide permiso, que no espera licitación, que llega directo al motoconchista y al varillero. Es la única inversión extranjera que no se va cuando suena un tiro.
Las remesas son el ancla del peso. Entran dólares constantes, sin estacionalidad, sin depender de turistas ni de zonas francas. Gracias a esos envíos, el dólar no se disparó en la pandemia. Gracias a esos envíos, el Banco Central tiene dólares para quemar cuando el mercado se pone nervioso. La diáspora es el muro de contención que ningún gobierno quiere admitir.
EL ESTADO NO AYUDA, ESTORBA
Aun así, el Estado cobra por recibir. ITBIS a las telefónicas para llamar al hijo en el Bronx. Comisiones bancarias abusivas. Papeles y trabas para invertir. Y cero representación real: la diáspora vota, pero no decide. Manda el 10% del PIB, pero no tiene un ministro con peso ni un senador que le duela.
Qué toca hacer
– Remesa sin impuesto: Eliminar todo cargo estatal a las transferencias. Que llegue completo.
– Ventanilla única de inversión: El dominicano de fuera debe poder comprar, titular y construir desde su celular, sin viajar y sin pagar peaje a intermediarios.
– Voto que pese: Circunscripciones del exterior con más curules y con poder real en el presupuesto. El que mantiene, manda.
– Respeto: Dejar de tratarlos como cajero automático cada diciembre. Son ciudadanos, no cajeros.
Cada US$100 que sale de una factoría en Paterson y entra a una casa en San Juan resuelve más que mil discursos. Apaga un hambre, tapa una gotera, gradúa una muchacha.
La diáspora no pide las gracias. Pero República Dominicana no sería República Dominicana sin ella. Cada envío cuenta porque sostiene a los de aquí. Y resuelve porque mantiene a flote el país entero.
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