En la moda, el verdadero lujo rara vez levanta la voz. No se impone; se revela. Vive en la textura de un tejido, en la disciplina de una costura y en la convicción silenciosa de una mujer que sabe exactamente qué desea expresar. Para la diseñadora dominicana Yohanna Gursey, el lujo no es una tendencia ni una temporada: es un lenguaje. Y ella comenzó a aprenderlo mucho antes de las pasarelas de Nueva York, Londres o Madrid, frente a una máquina de coser a pedal llamada Regina, en la República Dominicana, donde nació su historia.
EL ORIGEN DE UNA MIRADA QUE NO OLVIDA
Mucho antes de que sus diseños recorrieran escenarios internacionales, Gursey era una adolescente que estudiaba las prendas desde dentro. Aprendió a observar la arquitectura de una silueta, la armonía del color, el comportamiento de los tejidos y la disciplina de una terminación impecable.
“Una pieza bien hecha carga memoria”, suele decir. Para Gursey, esa memoria no es abstracta: contiene el conocimiento, el tiempo y las manos que hacen posible cada creación.
Esa filosofía permaneció con ella cuando cruzó fronteras. Su formación comenzó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde obtuvo una Licenciatura en Artes, mención Diseño de Modas. Más tarde se trasladó a Estados Unidos para ampliar su dominio de la industria. Estudió Diseño de Moda en The Art Institute of New York City, donde recibió el Project Fashion Award, reconocimiento que posteriormente la llevó a presentar una colección en Mercedes-Benz Fashion Week en 2014.
En el Fashion Institute of Technology de Nueva York estudió Business of Fashion, con concentración en International Trade and Marketing, y profundizó en la moda como sistema global: creación, comercio, posicionamiento, propiedad intelectual e identidad de marca. Una experiencia académica de dos meses en Taiwán, Hong Kong y Shanghái amplió su perspectiva sobre otras escalas de producción, intercambio y cultura. Más tarde complementó su preparación con estudios avanzados de textiles en Parsons School of Design, profundizando en la materia prima como parte esencial del lenguaje creativo.
UNA CREADORA QUE HABLA EL IDIOMA DEL OFICIO Y LA CULTURA
Su trayectoria profesional incluye experiencias vinculadas a firmas y nombres como Giannina Azar, Ralph Lauren, Jason Wu, Narciso Rodríguez y Ann Taylor. Cada uno de esos escenarios fortaleció su comprensión de la precisión, los procesos, la narrativa y la importancia de preservar una identidad reconocible.
Sus colecciones, Sun and Water, Midnight Sun, Sincretismo, Flamingos y Concave, funcionan como capítulos de una evolución creativa marcada por la naturaleza, la historia, la cultura y el comportamiento humano. Sus diseños han sido presentados en escenarios de la República Dominicana, Nueva York, Washington D. C., Londres, México, Colombia, Aruba, Chile y España, y han vestido a figuras de proyección internacional y a participantes de certámenes como Miss Universo, Miss Mundo y Miss International.
Su proceso creativo comienza mucho antes del boceto. Gursey observa la arquitectura, la música, la danza y el movimiento del cuerpo. Puede encontrar una silueta en las ramas que se inclinan sobre una carretera, una textura en una piedra transformada por el tiempo o una emoción en el gesto preciso de un bailarín. Esa capacidad de mirar, y de detenerse, confiere a sus diseños una cualidad serena y poderosa: cada detalle parece pertenecer a la pieza, no haber sido añadido después.
GERCI: UN NUEVO SIGNIFICADO DEL LUJO
De ese recorrido nació GERCI, la firma de lujo sostenible y ediciones limitadas que dirige como fundadora y directora creativa. GERCI habla a mujeres que no desean diluirse dentro de una tendencia, sino afirmar su presencia, su identidad y su autoridad.
La firma sostiene una idea clara: el lujo no es exceso, sino discernimiento. Vive en la elección consciente de un tejido, en la integridad de la construcción, en el conocimiento que sostiene cada decisión y en el tiempo invertido en perfeccionar una pieza. Para Gursey, el verdadero lujo también implica permanencia: crear prendas capaces de conservar significado más allá de una temporada.
Su propuesta está dirigida a una mujer fuerte y sensible, refinada e individual, consciente de que su presencia no necesita estridencia para ser reconocida. Vestirla no consiste en cubrirla de tendencias, sino en ofrecerle una forma más nítida de reconocerse y ocupar su espacio.
LA MODA COMO RESPONSABILIDAD Y LEGADO
La sostenibilidad, dentro del universo de Yohanna Gursey, tampoco es una consigna de temporada. Es una consecuencia natural de comprender el valor de los recursos, del oficio y de las segundas oportunidades.
Como fundadora de Sun and Water Foundation y creadora de The Green Fashion Project, Gursey lleva la moda al aula para enseñar a las nuevas generaciones a trabajar con los principios de reducir, reutilizar y reciclar. Una prenda descartada se convierte en materia prima; un estudiante, en observador, solucionador y creador. La transformación ocurre en ambos: en el objeto que adquiere una segunda vida y en el joven que descubre su capacidad para imaginar, resolver y liderar.
Su fe cristiana, discreta pero constante, atraviesa esta visión como una ética. Para Gursey, el talento conlleva responsabilidad y el liderazgo encuentra su expresión más elevada en el servicio.
RECONOCIMIENTOS QUE AMPLIFICAN SU IMPACTO
En 2025 fue reconocida como Diseñadora Destacada en el Extranjero durante la cuarta edición de los Premios a la Moda Dominicana. Ese mismo año recibió un Reconocimiento Especial del Congreso de los Estados Unidos, a través de la Cámara de Representantes, por sus contribuciones a la comunidad y su compromiso con la conciencia y la preservación de los recursos naturales.
Gursey recibe estas distinciones como estaciones de un recorrido todavía en construcción, no como su destino final. En su visión, un reconocimiento adquiere verdadero valor cuando impulsa a trabajar con mayor rigor, a servir con más claridad y a abrir espacios para otros.
EL ENCUENTRO CREATIVO CON ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA
En 2026, Yohanna Gursey desarrolló para YAKO NEW YORK, la firma que cofundó junto a Jack Ramos, una propuesta creativa en colaboración con Ágatha Ruiz de la Prada. Aunque el proyecto se formalizó ese año, la relación profesional entre ambas diseñadoras llevaba tiempo gestándose.
Gursey y Ruiz de la Prada habían coincidido en distintas pasarelas y plataformas nacionales e internacionales, donde ambas presentaban sus colecciones. Desde aquellos escenarios, Ágatha tuvo la oportunidad de observar de manera directa y sostenida el trabajo que Yohanna desarrollaba tanto para GERCI como para YAKO NEW YORK: la selección de los tejidos, la construcción de las siluetas, la calidad de las terminaciones y la coherencia con la que una idea llegaba a convertirse en colección.
Esa observación sostenida construyó confianza. Cuando surgió la oportunidad de colaborar, Ágatha ya conocía la manera de trabajar de Gursey y sabía que sus códigos visuales serían estudiados, comprendidos y respetados.
A esa confianza se sumaron la formación de Yohanna en International Trade and Marketing en el Fashion Institute of Technology y su experiencia en la industria neoyorquina desarrollando colecciones bajo licencia. Ese conocimiento le permitió acercarse al universo de Ágatha Ruiz de la Prada con el rigor que exige una identidad consolidada: reconocer sus símbolos, comprender la función de sus formas gráficas, respetar los límites de uso de sus elementos y trasladar su lenguaje a YAKO NEW YORK sin convertir la colaboración en una imitación ni diluir la esencia de ninguna de las dos marcas.
Presentada en la República Dominicana durante EMERGE RD, plataforma creada y dirigida por Sócrates McKinney, la propuesta estuvo compuesta por dieciséis salidas en lino, concebidas especialmente para la ocasión y confeccionadas en Santo Domingo bajo la dirección de Yohanna Gursey, con la participación de Rosanna Zarzuela y Meraly Rodríguez.
La esencia resort y mediterránea de YAKO NEW YORK se encontró con el color, las formas gráficas y el espíritu optimista de Ágatha Ruiz de la Prada. El resultado fue una colección llena de energía, libertad y movimiento, capaz de conservar la alegría visual de la creadora española mientras revelaba la disciplina técnica, el sentido de proporción y la sensibilidad artesanal que distinguen el trabajo de Gursey.
Más que reproducir códigos reconocibles, el ejercicio consistió en permitir que dos identidades convivieran con claridad. La colaboración confirmó una cualidad esencial de la diseñadora dominicana: su capacidad para interpretar una identidad establecida sin perder la propia. También puso en valor el oficio, el talento y la capacidad técnica de las manos dominicanas dentro de un diálogo creativo de alcance internacional.
UNA VOZ QUE SE EXPANDE SIN PERDER SU RAÍZ
Lo que distingue a Yohanna Gursey es su capacidad para habitar dos mundos: el rigor de los códigos establecidos y la autenticidad de su propia mirada. Comprende que el futuro del lujo no exige abandonar el pasado, sino conocerlo, refinarlo y transformarlo con intención.
En una industria habituada a perseguir lo próximo, Gursey apuesta por algo más difícil: la permanencia. Su moda honra la memoria sin quedarse en ella; reconoce el valor de las manos, pero mira de frente a la innovación; celebra la belleza, pero le exige propósito.
Su trabajo no solo viste a la mujer: la invita a reconocerse, a ocupar su espacio y a llevar su poder.






