Estos científicos quieren hablar con los «aliens» que la gente ve cuando consume DMT

Una red de electrodos EEG cubría el cuero cabelludo de Anton Bilton como un tocado de joyas. La máquina trazaría un mapa de su actividad cerebral mientras el potente psicodélico dimetiltriptamina, comúnmente conocido como DMT, corría a través de un goteo intravenoso hasta su torrente sanguíneo. Con cierta inquietud, esperó a sumergirse en un reino de otro mundo que le resultaba familiar, dada su larga experiencia psicodélica, y sin embargo, como era inevitable con cada viaje de DMT, completamente nuevo.

«No sabía cuándo iban a encenderlo. Fueron ocho minutos de tener la cabeza en una guillotina, esperando a que cayera», cuenta.

Entonces, como un cohete que sale de la atmósfera terrestre, llegó. Y supo que lo observaban, no solo los humanos en la habitación del hospital, sino también una multitud de seres extraterrestres dentro del mismísimo reino del DMT.

«SETI para la mente»

El punto álgido del viaje de Bilton duró aproximadamente media hora, bastante más que una experiencia típica con DMT. Vapear, la forma más común de ingestión, produce efectos máximos que duran entre 10 y 15 minutos. Era 2022, y él era uno de los 11 voluntarios del primer estudio clínico del mundo con «DMT extendida», apodada DMTx, en el Imperial College de Londres. La idea había sido sugerida seis años antes en un artículo del neurobiólogo Andrew Gallimore y el psiquiatra Rick Strassman, en el que se argumentaba que una tecnología llamada «infusión intravenosa controlada por objetivo», desarrollada originalmente para mantener niveles estables de anestesia durante la cirugía, podría reutilizarse para prolongar el estado de DMT.

Para Gallimore, uno de los objetivos de DMTx es estudiar un aspecto especialmente extraño de la experiencia DMT: los encuentros percibidos con entidades no humanas, aparentemente superinteligentes. El 18 de marzo, él y un equipo de expertos inaugurarán un nuevo centro de retiro psicodélico-investigación en la pequeña isla caribeña de Bequia, destinado en parte a establecer una comunicación sostenida y bidireccional con estos seres. Un «SETI para la mente», lo llama Gallimore, refiriéndose a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.

Llamada Eleusis, la instalación debe su nombre a una antigua ciudad griega que antaño atraía a peregrinos espirituales para el consumo ritual de lo que algunos expertos creen que era una poción psicodélica. El DMT es actualmente una droga de la Lista 1 en EE UU, la categoría más controlada por el gobierno federal, pero puede ser administrada legalmente en Bequia por cuidadores autorizados.

El ala de investigación de Eleusis estará supervisada por Noonautics, una organización sin fines de lucro dirigida por Gallimore que «explora los límites de la comprensión humana», según su página web, mientras que la parte terapéutica será gestionada por Charles Patti y Christina Thomas, una pareja que también es copropietaria de una clínica de ketamina en Florida. Aunque el potencial terapéutico del DMT no se ha estudiado tan rigurosamente como el de otros psicodélicos, se ha mostrado prometedor para el consumo desmedido de alcohol y el trastorno depresivo mayor.

Las sesiones de DMTx estarán a disposición de los huéspedes de Eleusis (el complejo espera acoger a 30 este mes) bajo la supervisión de expertos médicos y junto con una plétora de ofertas novedosas como el trabajo respiratorio y la sanación con sonido. Todos los solicitantes serán preseleccionados para excluir a quienes tengan «contraindicaciones claras, como ciertas afecciones cardiovasculares, trastornos psiquiátricos no controlados o conflictos con la medicación», explica Thomas.

La experiencia Eleusis, que comienza con un paquete de cuatro días que cuesta 9,500 dólares e incluye dos sesiones de DMTx, alojamiento y comida, se promociona como una alternativa más personalizable y manejable que la ayahuasca, que además de durar varias horas puede ser un calvario físico y, como cualquier psicodélico, acabar a veces en un mal viaje. En el Amazonas, donde algunos expertos creen que la ayahuasca ha sido utilizada por los pueblos indígenas durante milenios, las molestias físicas y psicológicas causadas por la poción se consideran componentes importantes del proceso de curación. Pero el sistema DMTx por vía intravenosa puede aumentarse o reducirse en función del nivel de comodidad del psiconauta. Si quieren interrumpir, se puede cortar el flujo de droga, y sus efectos desaparecerán en minutos.